no estoy seguro si era un domingo, ni mucho menos si era azul. pero sólo importaba una cosa, al igual que jim morrison: la encontré
(todos necesitamos lo mismo)
el sol en mi mochila es suficiente para alcanzar el futuro.

no estoy seguro si era un domingo, ni mucho menos si era azul. pero sólo importaba una cosa, al igual que jim morrison: la encontré
(todos necesitamos lo mismo)
el sol en mi mochila es suficiente para alcanzar el futuro.

“oye, no sé decirlo.
tomo el metro al revés,
voy a santa ana ¿y qué hago en toesca?cruzo el andén y me salgo al afuera del adentro.
oye, ando totally estúpido.
¡quedo al otro lado!
oye, cuando me enamoro…
segundos despues al de bigote:
“perdón, me salí,
quería cambiar de andén”
se ríe… “¡pasa, oh!”
y me hace un gesto con su cabezota de tapir.
me arrodillo ante la barra de metal,
me arrodillo ante mi enamoramiento estúpido,
humilde…
¡huevón y humilde!
oye, no se decirlo…“

he dicho tantas veces que “odio lo cursi” a lo largo de este blog que agradezco que haya llegado el día en que me tengo que tragar todas esas palabras (=
una canción dice más que mil palabras, pero nunca dirá más que una mirada. te quiero.

de pronto ahí estaba parado, con la misma ropa de ayer y el pelo aún mojado. tenía un gran horizonte por mirar, pero sólo me desquité con las banderas del balcón, ya había dejado de ser septiembre; debería hacer calor (¿dónde está la primavera?)
me miré en el espejo y estaba mareado, ese sabor en la boca me desagrada, sin embargo, lo busqué por ansiedad… necesitaba destruir algo bello. pero esto no era bello en realidad, la vida monótona, tranquila, sin sobresaltos no merece llamarse belleza. hay situaciones peores ¡claro que lo sé! no es que quiera pasar de nuevo por lo mismo, se trata de la etapa previa a la tormenta la que extraño, el riesgo, la vida vivida al límite sin importar el mañana. preferiría seguir cayendo libre desde el abismo llamado vida real a estar parado sobre tierra firme de la vida moderna.
pensé que darías vuelta en mi cabeza y no me dejarías dormir, me cuestionaría millones de veces una y otra vez las preguntas sin respueta que me hice una y otra vez la milésima de segundo antes de azotarme contra la tierra. pero no fue así. de ese infortunio sobreviví. no fue, sin embargo, como en las historias en donde la visión de la muerte da una pauta para vivir, un objetivo claro en donde apoyar la escalera de mi autoestima para subir a la tarima y saltar de nuevo, pero con un final feliz en el segundo intento. no, no, no hay nada de eso.
camino perdido en un desierto con nada más que blanco al rededor.
ni siquiera sé que debo escribir en esta parte de la historia. i don’t know, i don’t know… ¡no lo sé!
porque creí tener esa parte de la historia frente a mis ojos (pese a no conocer tu rostro). pensé en ti, con tus ojos claros mirándome… realmente pensé que esta sería la oprtunidad para ser feliz, para demostrar que la vida si es tan cursi y hermosa como dicen que es. pero es una tragedia que da vueltas y vueltas hacia el mismo punto. es el karma gratuito que me he ganado. ¿quieres saber realmente lo que siento? pues ya te he dicho bastante, me cansé de repetirlo, pero las palabras no son suficientes, ni las caritas parecen ser suficiente para que me creas, para que te arriesgues tanto como lo he hecho yo.
ante la menor sospecha que tienes de mí no dudas ni un segundo en decirme adiós… y no te suplicaré un cariño tan frágil.
tienes derecho a no arriesgarte, pero entonces no me des falsas esperanzas, porque me vomitan de vuelta la realidad de este lado del mundo. mi apuesta está hecha. no es el final del juego, aún quedan millones de emociones por ganar, risas y llantos, como todo en esta vida. no hay vida sin dolor, ni vida que valga la pena vivir sin una sonrisa, sin un motivo. take your chances.
hasta luego.

estas son dos historias que lamentablemente se juntaron.
por un lado el drama, que no se conforma con ser pasado trágico, sino que reflota con temores y puertas sin cerrar. que necesita un desenlace, porque ha pasado mucho tiempo desde el clímax y ahora es un muerto que recorre la sangre, de vez en cuando llega a la mente y en el peor de los casos al corazón, pero cada vez menos.
paralelamente corre un mundo nuevo. la historia es feliz… un clásico hollywoodense para descubrir y emocionarse. pese a la distancia y a rostros desconocidos, a las palabras que se hacen pocas e insuficientes, a los abrazos simbólicos… pese a todo, los tequieros se hicieron reales y el presente vuelve a nacer donde había esparcido sal para que no germinara semilla alguna. un milagro.
el problema es que el protagonista de ambas historias es el mismo. y debe enfrentar el pasado -ahora- para disfrutar su futuro sin fantasmas. hay que cerrar la puerta por fuera.
deséame suerte y resistencia para no gritar en la cara del culpable el rencor creado en su ausencia y en la traición.
“A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!“