el título es una reiteración, lo sé.
sin embargo, el saber no es suficiente y a veces ni siquiera es necesario. ya ves, la ignorancia también ha demostrado ser una realidad lo bastante poderosa como para mantenernos aturdidos y crear castillos de arena; para no aprender el olvido, para aprender (¿o aprehender?) la palabra siempre… sea como sea, somos la conciencia del mundo, somos el mundo y sus elementos y, a la vez, somos un tercero entre el mundo y nosotros (o le dejamos ese papel a dios, si lo prefieres así)
en fin. estamos siempre (¡arg, esa maldita palabra!) observando el aire, respirando el aire, siendo el aire. alterándolo todo con la mirada, creando pensamientos, ideas, sentimientos, emociones, juicios, prejuicios, paradigmas, metafísica barata y un largo etcétera de yo’s en todos partes. llenándolo la nada hasta crear el todo con subjetividad pura.
ahora bien, esa subjetividad resulta de una larga cadena de marcas en tu psiquis. el mismo aire derribando paredes, izando las velas, avivando el fuego, llenando tus pulmones, helando tus manos y otro largo etcétera esta vez de experiencias; lo ajeno. ese todo objetivo que crea tu nada a llenar.
¿y qué fue primero y que vino después? hay que considerar útil aquella interrogante. pues darle un orden a las cosas, entenderlas, es la etapa en que las respuestas fáciles a los problemas inexistentes (como un libro de cohelo) nos parecen lo obvio y de ahí en adelante todo es consecuencia.
pero el hecho que el “orden nos parezca obvio” no es obvio, sino evidente. es otro de esos juegos mentales que llamamos realidad (o filosofía barata, wadismo).
si hay un determinismo infinito; si somos libres o esclavos, objeto o sujeto; si hay una creación constante de lo uno y lo otro; si vida, dolor y placer son sinónimos o antónimos; si somos todo o nada y/o ninguna de las anteriores… en fin, cualquier teoría que de cuentas de el porqué estoy aquí y ahora sentado e intentando redactar algo con algo de coherencia (y más encima no me está resultando) es, en síntesis, una mentira. o al menos, no podemos estar seguros nunca (¡arg, otra de esas malditas palabras!) de su verdad.
no es obvio que la vida es algo, pero sí es evidente que estamos viviendo algo. llenar de contenido las formas es lo absurdo de todo esto.
así que aquí estoy, con una (probable) mentira sobre lo que es evidente hacer, pero es obvio que no haré… como estudiar para mi examen de mañana en lugar de escribir la entrada más llena de tonteras en este solitario blog.
en fin. basta de juego de palabras en cursiva… hasta luego ¡saludos!