de pronto todo desapareció.
no todo, claro está, la realidad seguía ahí: habían casas, departamentos, papeles tirados, gatos, viajes, deseos, pruebas y exámenes y un largo etcétera de las cosas que llenan el día tras día para hacerlo más insoportable aún. porque había desaparecido lo más importante: las ganas.
de un día para otro ya no podía seguir leyendo, no podía seguir escribiendo en este blog que se había vuelto casi mi obsesión, no hay ganas de levantarse y no comer en dos días ni me importó. seguía, sin embargo, la monotonía; la vida social de un antisocial. no me quejo, al contrario, me mantiene vivo… alegre.
pero sin motivación puedes hacer de todo, como llenar un vaso de agua infinito.
sentado ahora frente al pc, me esfuerzo sin mucho éxito en encontrarle un sentido a esto que escribo (y obvio que no la tiene, soy un pésimo escribidor)
el otro día escuchaba a alguien decir que uno olvida los sueños como forma de protección. en el sueño la mente se libera, hace de todo. entonces, cuando no logras recordar lo que soñaste es porque precisamente tu cerebro, ¡tu moral!, se encarga de bloquear aquello que te hubiese incomodado recordar. no es muy cómodo, por ejemplo, para la mayoría del mundo recordar que en el sueño mató a alguien y más aún, sintió placer al hacerlo. cosa que en la vida real jamás sería capaz de hacer. para no atormentarnos y sentirnos culpables, la mente es más inteligente que uno y evita que recordemos ese tipo de sueños. una interesante teoría, considerando que el tipo que la dijo llevaba varios vasos de vodka en el cuerpo.
últimamente, recuerdo todos mis sueños. ayer rara vez lograba recordar con suerte una imagen.
los cambios bruscos de paradigma son complicados. sobretodo cuando antes uno solía ser un estúpido y ahora no hayas nada mejor que ser más estúpido aún.





